Esa es la sensación que produce nuestra ignorancia occidental del mundo árabe, eso es lo que parecen decir todos los actos de nuestros gobernantes, sus acusaciones de ser “amigos de Bin Laden” a cualquier célula antisistema de cualquier país, etnia o facción religiosa del mundo árabe; sin ir más lejos a eso huelen las acusaciones a un grupo de personas “con elementos para fabricar napalm casero”(¡como el 100 % de los hogares!) e incluso a eso rezuma la reciente acusación al periodista de AL Jazira Taysir Alony.
Nuestro engreimiento de Primer Mundo intocable nos impide ver más allá de nuestras narices y trascender de un simplismo ridículo. Para más inri esto en manos de personas de mala fe resulta peligrosamente canallesco ¿o no tiene nada que ver esto con las críticas (en España algo más que insuficientes) a los gobiernos del “eje del bien”? Garzón es un funcionario agradecido.