Hoy, que muchos periódicos contienen historias tremebundas, narradas en primera persona por presos torturados durante el franquismo, la mayor de mis rabias (la mayor de mis impotencias también) viene dada por los silencios que estas voces, escuchadas como novedosas en 2013, desvelan. Sus historias ya las sabíamos, no hay exclusiva en ellas, pero las quisimos olvidar, como dictaban las leyes escritas (las de punto final en forma de amnistías) y las pactadas tácitamente: la Transición y sus tentáculos sociales de adormidera. Sus voces han sido vergonzosamente acalladas durante más de tres décadas…hasta que una panda de valientes querellantes y una jueza argentina han irrumpido en nuestra cotidianidad como un manotazo que cae sonoramente, con el peso de la injusticia acumulada como polvo a sus espaldas. Y resonó.
Suelo decir que los matones de la policía que disparaban en las manifestaciones de la Transición (junto con sus amigos de extrema derecha: eran los mismos) han sido los mentores de los policías que hoy sacan la porra a pasear en las manifestaciones o se ceban con los inmigrantes. Cuando no son todavía sus mandos. Lo solía decir sin personalizar, con los simples datos del sentido común: nunca se hizo una transición en los cuerpos de seguridad del Estado. Hoy, leyendo a propósito de la querella, ponía algunos nombres y apellidos a estos torturadores empotrados en nuestra normalidad:
“Jesús González Reglero, comisario en Leganés, es uno de torturadores mencionados en la denuncia de Alfredo Rodriguez Bonilla, y que ha servido para que Argentina pida la extradición de otro de sus torturadores, el policía José Ignacio Gonzalez Giralte.” El tal Giralde además, se puede leer en la misma información, fue denunciado por sus subordinados siendo comisario de Alcobendas en 2000. Por su parte, el hermano de Reglero, que también fue matón de la cuadrilla de Billy el Niño, fue nombrado en 2010 comisario de Getafe. La de fascistas torturadores que seguirán impartiendo doctrina y palo en nuestras comisarías.
Cada día paso por delante de la comisaría de Leganés, que está justo enfrente de mi lugar de trabajo. Cada día, con prisas unas veces, desperezándome otras…Cotidinemente por la puerta de la casa donde un torturador ordena y manda.
Conviene saber que, por más que hayamos hecho como si no ocurriera tal cosa, cotidianamente nos juzgan jueces franquistas también, próceres del franquismo con responsabilidades muy serias a sus espaldas están a la cabeza de entidades como el famoso banco malo (antes también en el Sogecable). Cotidianamente, incluso, tenemos un jefe de Estado franquista.
* También escribí aquí: Una policía coherente con nuestra historia