El pobre Riego.

Melbourne, el equipo español de tenis orgullosamente erecto, mirada al firmamento a la espera de bañarse de las notas de banda municipal del himno patrio, para que les insufle valor en la batalla. Un trompetista empieza a hinchar sus carrillos y la música que allí suena no parece la de siempre ¡este no es el himno nacional! Los tenistas atónitos ante lo que allí sucede, ni pajolera idea de que canción es esa, ¿será un hit del país de los canguros? El Secretario de Estado para el deporte y el embajador español con la vena de la yugular con pálpito a la carrera.¡Que se suspenda el partido! Finalmente llegan las disculpas y la explicación oficial: se han equivocado de CD los de la federación. Uno prefiere pensar que un viejo republicano se la coló (como hubiera soñado carcajadas porque el Moyá o el Feliciano hubieran levantado el puño a la altura de la sien). Que alharacas, si esta canción es más bonita que la otra joder, mas adecuada para el combate y hasta mas patriótica (“Y en nosotros mire/los hijos del Cid./Soldados, la patria/nos llama a la lid…”). Igual les molesta lo de republicano claro, que tonto. O no, igual resulta que es lo de su origen antiabsolutista, no, no creo, ¡ah! ya se, vieron Ay Carmela en la tele y lo ven como cosa de rojos. Yo prefiero la letra de “Si los curas y monjas supieran…”